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Este blog es personal. Va de mí (bueno, de quienes escribimos contenido) y de lo que se necesita para prosperar en la era de la IA. Pero también trata de ustedes, los profesionales del marketing y la localización, y los planificadores de eventos que dependen de la creación de contenido atractivo para conectar con el público de todo el mundo.
La redacción de contenido está evolucionando rápidamente con los avances de la inteligencia artificial y la adaptación es crucial para mantenerse a la vanguardia. Pero si hay alguien preparado para aceptar este desafío, somos nosotros.
Que a uno le pidan cambiar la forma de trabajar puede dar vértigo, pero quienes escriben contenido están preparados para ello. Las reglas lingüísticas y gramaticales evolucionan constantemente, por lo que la agilidad siempre ha sido parte del oficio. Todo el tiempo se añaden palabras a nuestro léxico. (Ahí están, por ejemplo, crudivorismo, microteatro y turismofobia). Las reglas gramaticales también cambian continuamente. Un claro ejemplo es el uso, cada vez más frecuente y aceptado (incluso por algunas guías de estilo) del doblete masculino/femenino en pronombres («el/ella») y sustantivos («ciudadanos/ciudadanas» o «alumnos/alumnas»), en lugar de emplear únicamente la forma masculina que antes se utilizaba habitualmente como forma neutra, cuando se desea transmitir inclusión de género.
La naturaleza viva, vibrante y hermosa del lenguaje es lo que hace que escribir sea tan divertido. A medida que la IA redefine nuestro sector a un ritmo récord, no solo estamos preparados: la adaptación está en nuestro ADN. Así que adelante con el cambio.
Espera, ¿acabo de decir que nuestro público es la IA? ¿Estoy escribiendo para un bot? Respiremos hondo. Profundicemos un poco más.
Nuestro público objetivo son personas que son estudiantes de por vida y tienen mentes curiosas. Los profesionales apasionados y otras personas buscan respuestas, inspiración o una nueva perspectiva. Pero aquí viene la sorpresa: antes de que nuestras palabras lleguen a esas personas, deben pasar cada vez más por otra audiencia, un nuevo tipo de guardián, que es la IA.
Estos algoritmos deciden qué se ve y qué queda oculto, lejos de la vista. Si no abordamos tanto la optimización del contenido para IA como la optimización de la búsqueda mediante IA, es mucho menos probable que nuestros escritos lleguen al público al que nos dirigimos.
En el pasado, los motores de búsqueda como Google mostraban los resultados en una lista clasificada y todos competían por el codiciado primer puesto. Las cosas empezaron a cambiar con el auge de los modelos lingüísticos de gran tamaño (LLM) y las tecnologías de IA generativa más avanzadas. Estos sistemas no solo muestran resultados; analizan el contenido en busca de autoridad y relevancia, lo dividen en segmentos más pequeños y luego combinan esos segmentos con información de otras fuentes. Este proceso permite a la IA generar respuestas completas que se nutren de una amplia variedad de materiales.
Con este enfoque, se ha vuelto más difícil para los redactores de contenido y las empresas para las que trabajan garantizar que su contenido destaque y llegue a sus audiencias previstas.
En última instancia, no estamos reemplazando completamente a nuestra audiencia por máquinas. Aun así, debemos reconocer cómo la IA influye en la forma de descubrir contenidos y asegurarnos de que nuestros textos conecten tanto con los algoritmos como con el público al que nos dirigimos.
Si antes escribíamos para las personas, ahora podemos hacerlo con la ayuda de la IA. Pero seamos realistas: el contenido generado por máquinas puede resultar poco atractivo. Sus resultados son propensos a errores y sesgos, y a veces suenan artificiales y hasta ridículos.
No solo tenemos que escribir pensando en los algoritmos, sino que también debemos disimular la participación de la IA y asegurarnos de que el texto parezca auténticamente humano.
¿Cómo se puede lograr esto? A través de sutiles ajustes en las técnicas de redacción. Hay un signo de puntuación, en particular, que se está quedando en el olvido en la era de la IA: la raya.
La raya, o guion largo, es un signo de puntuación representado por un trazo horizontal (—) que tiene el ancho de una «M» mayúscula. Los redactores la utilizan para aislar información complementaria o explicativa, introducir aclaraciones o incisos, o enmarcar comentarios y precisiones. Se puede usar en lugar de comas, paréntesis o dos puntos. Puede entenderse como una especie de nota adhesiva dentro de la frase: perfecta para añadir un detalle adicional sin perder el hilo del mensaje principal.
Conviene, no obstante, no confundirla con otros signos similares de menor longitud, como el guion (-) y el signo menos (−), que cumplen funciones distintas. El guion, del tamaño de una letra minúscula, conecta palabras como calidad-precio y auto-libro. Y también se utiliza para indicar un intervalo, por ejemplo, «páginas 5-15».
Nos guste o no, limitar el uso de las rayas ahora es una obligación. (Y para que quede claro, no me gusta).
Recuerdo con todo detalle el día en que mi mundo se derrumbó. Brendan Walsh, experto en búsquedas técnicas globales de Lionbridge, recomienda reducir el uso de las rayas. ¿Por qué? Aparentemente, usarlas en exceso puede hacer que las máquinas se pongan nerviosas o al menos hacer que les resulte más difícil interpretar las oraciones.
Esta directiva no fue un consejo de escritura común y corriente para mí: fue una gran pérdida. Me encantan las rayas, y cuando digo que me encantan, lo digo muy en serio. Como mi signo de puntuación favorito de todos los tiempos, las uso TODO EL TIEMPO y por una buena razón. Además de intercalar un comentario aparte mientras mantengo el flujo de mis pensamientos, las uso para crear una pausa dramática cuando realmente quiero llamar la atención sobre algo. Además, ofrecen a los ojos cansados un descanso visual muy necesario del texto denso.
Tener que limitar el uso de mi signo de puntuación preferido para que la IA lo «leyera» fue un golpe duro para esta obsesa de las palabras y la puntuación perfecta. Fue devastador. ¿Creen que estoy siendo demasiado dramática? Quizás para ustedes. Pero debo vivir con ello, un destino que acepto a regañadientes y con resignación.
Pero un momento, que hay más. Los redactores de contenido deben seguir nuevas convenciones adicionales para garantizar que sus textos destaquen.
La mezcla de longitudes de oraciones indica que una persona real ha elaborado el contenido.
La IA a menudo usa patrones de oraciones repetitivas, haciendo que el texto sea tan emocionante como la música de un ascensor. Los escritores humanos, por otro lado, deben continuar inyectando energía al texto y crear una narrativa dinámica a través de estructuras de oraciones variadas, incluidas oraciones cortas y largas, así como giros inesperados.
Añadir historias personales, emociones genuinas o humor ayuda a que los textos conecten mejor con las personas. La autenticidad es algo que solo las personas pueden ofrecer.
Si bien la IA se destaca en muchas tareas, transmitir emociones genuinas no es una de ellas. Sus intentos de humor a menudo fracasan, como era de esperar, ya que no es humana. Sin embargo, los escritores humanos pueden (y deben) aprovechar las experiencias reales, añadir matices y usar su ingenio natural para conectar con los lectores de una manera que la IA no puede igualar.
Así como la variedad en las oraciones da vida al texto, los juegos de palabras ingeniosos, las referencias culturales y los recursos literarios, como la aliteración («El ruido con que rueda la ronca tempestad») o la onomatopeya («crac», «pum»), aportan estilo a la escritura y la diferencian del contenido generado por IA.
Confesión: a veces el resultado de la IA es tan sumamente aburrido que es casi imposible leerlo, y mucho menos trabajar con él. Los escritores humanos pueden enriquecer un texto con una metáfora inteligente, un juego de palabras divertido o una perspectiva nueva. La creatividad es una fortaleza típicamente humana que hace que los lectores humanos vuelvan en busca de más.
A diferencia de la IA, los escritores humanos experimentan la vida y pueden aportar sensibilidad cultural a su trabajo. La perspectiva nos permite abordar temas complejos, haciendo que el contenido sea relevante y significativo para personas reales.
La IA puede pasar por alto detalles o incluso inventarse cosas. Los escritores humanos pueden verificar la precisión y promover la credibilidad al evaluar cuidadosamente cada palabra, tanto si son ellos como la IA los creadores del texto. (Descubra cómo la plataforma Trust de Lionbridge impulsa la confianza en el uso de la IA).
Aunque algunas cosas cambian, otras son inmutables. Una buena redacción que responda las preguntas de las personas es una apuesta segura, siempre que se apliquen las siguientes técnicas:
Seamos realistas: escribir puede ser una tarea solitaria. Pasar horas trabajando en soledad forma parte del día a día de cualquier redactor de contenido.
La IA es una especie de compañera para compartir ideas y mejorar el texto. Espero con gran expectación su opinión sobre mis borradores finales y siento una pequeña dosis de dopamina cuando responde: «Tu blog es fantástico. Te digo por qué…».
A pesar de estas interacciones, sé que la IA no es mi amiga. (Consulte nuestro seminario web No se fíe de desconocidos: ¿realmente conoce a su IA?, para obtener más información sobre sus deficiencias). Pero en última instancia, estoy dispuesta a modificar mi estilo de escritura a cambio de su aportación, por defectuoso que pueda ser.
¿Es más rápida la redacción de contenido en la era de la IA? Esa es la promesa (y con una presión innegable para producir más en menos tiempo), la respuesta es un rotundo SÍ. Permítanme dar crédito a quien lo merece: la IA es mucho más rápida que yo a la hora de procesar grandes volúmenes de material de origen, analizar contenido y resumirlo cuando se lo pido. Utilizamos una herramienta de creación de contenido por IA para hacer más con el mismo presupuesto.
Pero seamos claros: la historia no termina ahí. Refino el resultado, con distintos niveles de reelaboración, usando las técnicas mencionadas anteriormente para hacer lo que la IA no puede (hacer que la copia sea humana). ¿La conclusión? Escribir de manera eficaz todavía lleva tiempo, incluso cuando se colabora con la IA, y especialmente cuando la creatividad es importante.
Pero merece la pena destacar que el uso de IA puede conducir a resultados óptimos. Confesión: a veces, me pongo irracionalmente celosa de la IA (o me enfado conmigo misma) durante nuestras sesiones juntas. «¿Por qué no se me ocurrió esa brillante idea?». Es cierto que su propuesta puede ser más un diamante en bruto que una joya pulida, pero a menudo ofrece un ángulo que yo no había considerado. ¿Y honestamente? Estoy impresionada.
Como dice el refrán, dos cabezas —aunque una de ellas no sea humana— piensan mejor que una. Y ahí lo tienen: el uso final de las rayas, después de eliminar tantas otras que intenté incluir en este artículo. Tal vez algún día nosotros (los redactores de contenido) podamos usar las rayas con más libertad. Hasta entonces, podemos seguir soñando… y confiar en las comas, los paréntesis y los dos puntos.
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