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Un todo indivisible

Reflexiones de Ann Lazarus-Barnes, directora de Recursos Humanos, sobre la mujer en el lugar de trabajo

Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en Lionbridge, Ann Lazarus-Barnes, nuestra directora de Recursos Humanos, comparte sus ideas sobre el empoderamiento en el lugar de trabajo y la igualdad de género.

 

Tras más de 30 años trabajando en temas relacionados con el lugar de las mujeres en el trabajo, constato que las empresas estadounidenses mantienen una y otra vez la misma discusión con resultados decepcionantes.

En foros y eventos dedicados a las mujeres en el trabajo, reconozco a mi yo más joven entre el público y en los paneles de expertos, con la energía, el entusiasmo y la firme convicción de que, si nos concentramos solo en cinco, diez o quince cosas de nuestra larga lista de cosas por hacer, la representación de las mujeres mejorará. Pero la lista no ha cambiado y, si son correctos los estudios anuales sobre Mujeres en el lugar de trabajo de McKinsey, los esfuerzos realizados en ese sentido no han logrado el resultado esperado.

En Lionbridge, e imagino que en otras empresas avanzadas, nos hemos planteado cuáles son las razones por las que las mujeres no han hecho mayores avances. Por otra parte, a veces nos descubrimos poniendo nuestras esperanzas y recursos en iniciativas que, creo, se basan en el mito de que las mujeres necesitan una ayuda suplementaria. Con demasiada frecuencia, esos programas surgen del mito de que las mujeres son débiles e inferiores y que por tanto necesitan «respaldo». Por ejemplo, la asignación de mentores basada en el género puede estar dando por sentado que los hombres comprenden mejor el panorama empresarial y que las mujeres necesitan su ayuda. Los programas de flexibilidad diseñados para dar apoyo a las madres trabajadoras pueden tener consecuencias indeseadas, como llamar la atención sobre la ayuda extra que las mujeres puedan o no necesitar (de hecho, todas las personas trabajadoras que tengan hijos pueden necesitar ayuda). Por último, los programas que no planifican activamente una mayor representación femenina en los puestos de decisión demuestran que no han comprendido dos verdades esenciales. En primer lugar, que las mujeres pueden desempeñar con éxito los puestos de decisión y, segundo, que esos puestos probablemente sean la antesala de la alta dirección. Esas iniciativas tienen buenas intenciones, pero están mal orientadas y, en algunos casos, pueden perpetuar el mito de la inferioridad.

SEGÚN LA VISIÓN DE reachHIRE, LA INTERRUPCIÓN QUE DEBE HACER UNA MUJER EN SU ACTIVIDAD LABORAL LA CAPACITA AÚN MÁS PARA VOLVER A OPTAR POR UN TRABAJO.

En Lionbridge hemos cosechado nuestros mayores éxitos cuando nos hemos centrado en iniciativas que permiten a las mujeres desarrollar todo su potencial mientras se enfrentan a los desafíos que les plantea el mundo real. Aprovechamos reacHIRE, un programa pensado para una reincorporación rápida y decidida de las mujeres que han hecho un alto temporal en sus carreras profesionales. reacHIRE reconoce que esas mujeres tiene un talento único y que, de hecho, aportan otras capacidades, como su adaptabilidad y madurez. Según la visión de reacHIRE, el paréntesis de una mujer en su actividad laboral la capacita aún más para volver a optar a un puesto de trabajo.

Lionbridge ha dedicado también mucho tiempo y energía a planificar la sucesión. Nos parece importante identificar qué personas pueden ser las siguientes en ocupar los puestos directivos y tomarnos el tiempo para evaluar la preparación de todas ellas. Si no hubiera ninguna mujer en la lista de los «ya preparados», identificamos a las mujeres que presentan mayor potencial, evaluamos cuáles pueden ser sus necesidades de desarrollo y trabajamos con ellas para prepararlas para la siguiente oportunidad.

Ambos programas tienen un rasgo en común: en lugar de reforzar el mito de que la mujer necesita «respaldo», se centran en reconocer y reforzar el talento y el potencial de las mujeres.

En Lionbridge también seguimos muy de cerca el compromiso de las mujeres como un buen indicador de la salud de nuestra cultura. Todos los trimestres realizamos una encuesta para tomar el pulso a toda la organización y asegurarnos de que estamos ofreciendo un entorno de alto rendimiento a nuestros más de 6000 empleados. Preguntamos por el empoderamiento, la responsabilidad, el sentimiento de comunidad, las recompensas y los obstáculos al desempeño. Estudiamos todos esos indicadores clave, no solo en términos generales, sino concretamente en relación con nuestra población de mujeres con talento, para asegurarnos de que la cultura de Lionbridge apoya la ambición y el impulso personal. Comparamos activamente las respuestas de las mujeres con las de los hombres para tener la certeza de que su experiencia de compromiso es similar. Nos aseguramos de que el entorno esté dispuesto para que las mujeres exijan su lugar en el trabajo y nos dediquen ese plus de esfuerzo que aporta solo el compromiso.

También hemos expuesto claramente las competencias necesarias para triunfar, estudiando por dónde se desarrollará nuestro crecimiento futuro y determinando las competencias necesarias para llevarnos hacia allí. En la práctica, ¿qué significa esto exactamente?

Hemos reconocido que la responsabilidad, el empoderamiento y la curiosidad intelectual son esenciales para nuestro éxito futuro y hemos incorporado esas competencias a nuestros procesos internos, incluidos la entrevista, la gestión del rendimiento y el desarrollo.

SOMOS TRANSPARENTES Y CLAROS EN LO QUE CREEMOS QUE ES NECESARIO PARA LOGRAR EL ÉXITO.

Nos hemos asegurado de que las personas con talento estén comprometidas con el buen avance de nuestra empresa y tengan acceso tanto a las definiciones de esas competencias como a las vías para que cada una desarrolle sus propias fortalezas. No hay una lista secreta de competencias a las que tengan acceso solo unos pocos. Somos transparentes y claros en lo que creemos que es necesario para lograr el éxito.

Merece la pena señalar que las mujeres tiene un papel que desempeñar en su intento por conseguir su lugar en el trabajo. A lo largo de mi carrera profesional, he descubierto que muchas mujeres parecen haber desarrollado una esperanza, una especie de capacidad de resistencia que las impulsa a decirse convencidas: «Yo puedo con esto», incluso cuando se enfrentan a un entorno que no reconoce su potencial, o peor aún, que actúa en su contra. Las mujeres deberían estar dispuestas a abandonar a un mal jefe o una cultura empresarial insana. No tenemos por qué «poder con todo» o quedarnos a cualquier precio.

UNA VEZ UN COMPAÑERO ME COMENTÓ LAS AGALLAS QUE TENÍA.Una vez un compañero me dijo que no me faltaban agallas. (A día de hoy, sigo sin saber si aquello pretendía ser un piropo; cuando hizo esa observación, no dijo nada acerca de mis colegas masculinos). También me han dicho que soy demasiado emocional. También me han dicho que «no sea tan recta». Y una vez me dijeron que la única diferencia entre una persona agresiva y una asertiva es el género, de nuevo dirigido a mí y de nuevo no logré saber si se trataba de un piropo. Salvo en un caso, cada uno de esos comentarios me llevó a tomar la decisión definitiva de buscar otras empresas donde se apreciaran mi talento, mis agallas, mis emociones, mi rectitud y mi asertividad.

Algunos de los mejores años de mi carrera profesional coincidieron con los más exigentes en mi vida personal; durante un largo periodo fui madre soltera y trabajadora sin ningún tipo de pensión alimenticia o manutención para mis hijos. No cabía la menor duda de que trabajaría. No necesitaba respaldos, abrazaderas ni boyas a las que agarrarme, lo que necesitaba era un espacio saludable para destacar en el trabajo y ocuparme de mi familia. Tenía que establecer prioridades respecto a las metas y objetivos fijados. Necesitaba y encontré grandes padrinos y mentores que me explicaron el conjunto de competencias, actitudes y estilos que permitían obtener resultados excepcionales. No me regodeé en una impotencia inculcada ni en una esperanza infundada. Desarrollé mis capacidades, obtuve resultados, me los reconocieron y me promocionaron o seguí mi camino en otro sitio.

En un artículo publicado recientemente en New Yorker, Louis Menand analiza hasta qué punto los antropólogos culturales conforman nuestra manera de vernos unos a otros en la sociedad moderna. Citando a Charles King, profesor de Georgetown, Menand hace hincapié en los intentos de los antropólogos culturales por demostrar que, a pesar de nuestras muchas diferencias, «la humanidad es un todo indivisible».

EL TALENTO TAMBIÉN ES UN TODO INTEGRADOR.

 

En Lionbridge, creemos que el talento también es un todo indivisible. Asumimos la responsabilidad de garantizar el acceso y la transparencia para las mujeres en el lugar de trabajo, y dejamos que su talento haga el resto.

 

 

 

 

Sobre la autora


Como directora de Recursos Humanos, Ann Lazarus-Barnes es responsable de dirigir los procedimientos y programas de recursos humanos que respaldan los objetivos estratégicos y organizativos de Lionbridge. Más información sobre Ann.

Acerca de Lionbridge

En Lionbridge, las mujeres gestionan nuestras principales cuentas, nuestros verticales claves y nuestros ingresos más importantes. Lionbridge ha sido incluido por Forbes entre los Mejores empleadores para mujeres y entre los Mejores empleadores, y está incluida entre las 100 mejores empresas con teletrabajo. Las mujeres representan el 47 % de nuestra plantilla y el 38 % de nuestro equipo directivo, así como el 45 % de nuestro equipo de liderazgo. Saber más acerca de Lionbridge.

 

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